Tras aquel resplandor iridiscente; el adiós.
Lo que vemos de la gente:
lo que quieren que veamos,
lo que queremos ver.
El asco que cierra puertas,
el miedo que las deja entreabiertas,
el tedio que deja historias sin ordenar.
Lástima que las hormigas de la conciencia ya no se alboroten.
Lástima que el inconciente duerma, que Dadá ya no llame.
Lástima el río que llora, el pasto seco y la luna sola.
La luna tibia, rebosante de verdad,
dibujándose espléndida en la gentileza de la muerte.
Lástima que sea el pasado rígido
y no el futuro que hemos de construir
quien nos moldea, nos forma y deforma.
Lástima que ya no existan los colores;
que sea el gris el motor del tiempo,
que sea el blanco el olvido, y el negro el viento.
Lástima seguir respirando para respirar sabiendo,
que con cada respiro, un respiro menos tengo.
Y la verdad hablará, y será eterna, llena de ira.
Lástima haber vivido otra mentira.
sábado, 17 de septiembre de 2011
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2 comentarios:
sos re emo bo
no me anda más mi otro blog, me enferma. Escribo algo y no aparece.
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